Por Stakeholders

Lectura de:

MARCO MINAYA
mminaya@stakeholders.com.pe

Pachamama Raymi es una asociación civil sin fines de lucro con sede en la ciudad de Cusco, Perú; constituida el 24 de marzo de 2008 y reconocida por la Asociación Peruana de Cooperación Internacional, APCI. Su propósito es romper el círculo vicioso de la degradación ambiental y la pobreza rural, logrando que comunidades y familias campesinas mejoren sus condiciones de vida y gestionen sus recursos naturales de manera sostenible. Durante su historia, Pachamama Raymi se ha caracterizado por la atención a poblaciones rurales en extrema pobreza, logrando que las familias desarrollen emprendimientos productivos, con vida digna y recuperación ambiental.

METODOLOGÍA

En palabras de Guillermo van Immerzeel, Presidente de Pachamama Raymi, la organización desarrolla una metodología (ver cuadro 1) en zonas rurales pobres, con el fin de que en un tiempo corto lleguen a prosperar, cambiando el mecanismo de trabajo con la tierra y los animales. “Pachamama Raymi es una metodología, pero al mismo tiempo es el nombre de nuestra organización”, sostuvo Immerzeel. Del mismo modo, agregó que la organización se dedica a promover proyectos de acuerdo a esta metodología, buscando comunidades que estén en peores condiciones, donde exista mayor pobreza, deterioro de suelos y los recursos en general.

Pachamama Raymi es en esencia una metodología que busca romper el círculo vicioso del deterioro ambiental y pobreza rural, fomentando el manejo sustentable de los recursos naturales. La metodología hace posible que la mayoría de la población adopte innovaciones en el plazo de tres años consecutivos. Las familias logran gestionar con pericia emprendimientos productivos y realizan buenas prácticas ambientales. Es un modelo holístico basado en las tres dimensiones del desarrollo sostenible.

El Presidente de Pachamama Raymi explica que para que la gente se inspire y se atreva a realizar todo este trabajo que implica dicha metodología, la organización organiza concursos para el que mejor cuide la Pachamama[1] reciba un premio, esto representa una actividad festiva.

FORESTACIÓN EN PITUMARCA

En abril de 2015 la organización Pachamama Raymi y la Municipalidad Distrital de Pitumarca (provincia de Canchis, región Cusco), suscribieron un convenio de cooperación institucional que pone en marcha un proyecto para desarrollar actividades forestales con una meta conjunta de 500 mil árboles. Para tal fin se tiene previsto acciones de capacitación, asistencia técnica y asignación de recursos familiares y comunales utilizando la metodología Pachamama Raymi. Las actividades se iniciaron con una pasantía a la Granja Porcón en Cajamarca, a donde viajaron autoridades municipales y líderes comunitarios de Pitumarca.  Los avances hasta el mes de julio son importantes, se cuenta con cinco viveros forestales en las comunidades de Chacachapampa, Karhui, Nueva Libertad, Huasapampa y Pampachiri.

PROYECTO EN CCAPI

En enero de 2015, la Municipalidad Distrital de Ccapi suscribió un convenio de cooperación inter-institucional con Pachamama Raymi con el objetivo de unir capacidades para contribuir y erradicar la pobreza del área rural del distrito, generando cambios positivos, verificables y relevantes en más del 60% de la población. El proyecto impulsa buenas prácticas y cambios significativos en las condiciones de vida, con viviendas saludables, adecuado manejo de los recursos naturales, incremento de la cobertura forestal y diversificación productiva. Un aspecto resaltante es la producción de más de 60,000 plantones de cedro de altura, especie nativa en peligro de extinción.

RESULTADOS

La metodología Pachamama Raymi alcanza en plazos cortos (1 a 4 años) metas expresadas en la adopción de un elevado número de innovaciones por la mayoría de cada población atendida. Tal adopción se mantiene en el tiempo y aumenta, debido a que los “no-participantes” las adoptan aprendiendo de los participantes, sobre la base del éxito y la satisfacción que éstos muestran.

Por lo tanto, los resultados así logrados son sostenibles, en contradicción con un antiguo paradigma del desarrollo rural, respecto a la necesidad de que los cambios deben ser lentos para ser sostenibles. Estos resultados pueden permitir una considerable reducción en el tiempo de permanencia de las instituciones que promueven el desarrollo, que en la actualidad se ubica en unos diez años para un mismo colectivo. Por ejemplo, en el tema de la forestación, en el 2015 solo en Pitumarca se alcanzó la cifra de 460,800.

[1] Palabra en quechua, cuyo concepto puede entenderse como “Madre Tierra”







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