Conflictos socioambientales: Una mirada desde la ética pública y la corrupción

Por: Rafael Valencia Dongo
Presidente ejecutivo de Grupo Estrategia

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) nos ha ayudado a conocer que Perú, Bolivia y Argentina son los países con mayor incidencia de conflictos denominados socioambientales en América Latina. Los conflictos en nuestro país se dan con un incremento de violencia significativo. En la certidumbre de que ha aumentado el grado de violencia, el Gobierno solucionará realmente los problemas de la comunidad afectada. La protesta violenta se ha convertido en la mejor forma de relacionarse con el poder. Los ciudadanos no perciben que la autoridad nacional se manifiesta correctamente o sinceramente, se quiebran las conversaciones creando desconfianza y desprestigiando los acuerdos ya logrados.

El tipo de conflicto que predomina es el socioambiental, ligado a la presencia de las industrias extractivas, especialmente de la mediana y gran minería. También se dan, aunque con menor incidencia, los conflictos producto de la exploración y explotación de hidrocarburos, donde principalmente están involucrados los pueblos indígenas ubicados en la Selva.

Implicancias en la ética pública y la lucha
frontal contra la corrupción en los
conflictos socioambientales

Para realizar un análisis acerca de las faltas éticas y de corrupción, hay que analizar el comportamiento del Gobierno nacional, los gobiernos subnacionales, los líderes locales, la población afectada y las empresas. Hay que anotar que los conflictos socioambientales no están referidos solamente a los problemas de ética y corrupción; sin embargo, es una fuente generadora de los mismos.

Los principales actores y sus fallas son:

GOBIERNO NACIONAL

  • El Gobierno Nacional, conociendo que inversiones de enorme magnitud generarán apetitos de toda índole, no dispone la obligatoria instalación de sistemas extraordinarios contra la corrupción en los gobiernos subnacionales y municipales así como en los recursos que se usen en las Juntas de Regantes, en las instituciones como las Derramas magisterial, Comunidades Campesinas y otras que
    ineludiblemente –sin control- serán empleadas (en grave fallas de ética y corrupción) para financiar a los intereses pecuniarios de algunos líderes de los conflictos socioambientales.
  • La Defensoría del Pueblo con sus informes e instrumentos de medición de conflictos, se ha convertido en una fuente generadora de estos, dado que si un conflicto no sobrepasa un determinado grado de violencia, no aparece en sus registros y por tanto para efectos prácticos, este no existe y no podrá recibir atención pública ni recursos de entidades externas que promueven actividades ambientales. Entonces, los promotores de conflictos se esmeran por cumplir con los requerimientos mínimos de violencia para poder figurar en el listado. Así un fallecido no es un problema, sino una fuente de reconocimiento. Así un instrumento para la paz se convierte en promotor de la falta de ética pública.
  • Las autoridades conocen que estadísticamente solo permanecerán en el cargo unos pocos meses, por lo que adoptan posturas de “pasar la bola” generando bombas de tiempo que explotarán en los próximos mandatos.
  • No se adoptan medidas para la educación de los ciudadanos sobre cómo generar desarrollo a partir de las inversiones privadas y públicas. Ello debido a que políticamente, estas medidas no rinden efectos en lo inmediato. Sería como avanzar en obras que las inaugurará el rival entrante.
  • Permiten que en la zona funcionen estaciones de comunicación informales que no tienen control del Estado y que ante la precariedad de su existencia, tratan de generar recursos rápidos. ¿Por qué esta permisividad ilegal?
  • Permiten que se instale el miedo y la desconfianza en la población. Le quitan respaldo a sus propios instrumentos de control como la Policía, a efectos de aparecer ante los organismos internacionales como líderes en el tema ambiental o ante la población que ya tiene el posicionamiento de la Policía como una fuerza inútil y corrupta.
  • Los jueces y fiscales de la zona se encuentran intimidados por los pobladores, por lo que no actúan en cumplimiento de las normas sino por el miedo y la comodidad de lo “políticamente correcto”.
  • Posturas ilegales como “chapa tu choro y déjalo paralítico” toman fuerza en el imaginario ciudadano, ante la pasividad de las autoridades que optan por “dejar hacer, dejar pasar”.
  • Mantiene un sistema legal de gobierno de las Comunidades Campesinas que solo perpetúa la pobreza, al impedir el ejercicio individual de los derechos de propiedad. El Gobierno Nacional no asume la responsabilidad y el costo político de cambiar un sistema obsoleto impuesto por los españoles para mantener pobres, a los que en ese entonces eran denominados indios.
  • Las instituciones están inermes ante el desprestigio por corrupción y falta de presencia en la zona que nadie tiene tiempo de cambiar, ni tampoco le interesa, por cuanto están lejos del foco de la prensa hasta que estalla el grave conflicto que pone el lugar en la prensa nacional y mundial.
  • No tiene presencia en la zona. Se enfrenta a agrupaciones que no pertenecen a ningún partido político, frentes de defensa que ilegalmente se irrogan representaciones con los cuales negocian y firman acuerdos que nunca cumple ninguna de las partes, en una suerte de comedia corrupta que termina dinamitando la confianza de los ciudadanos. El Gobierno sabe que la próxima vez no estará allí y el frente de defensa sabe que tampoco estará allí. Entonces hay que aprovechar el momento.
  • Ignoran “se hacen los locos” acerca de los flagrantes delitos que cometen los violentistas, el bloqueo de carreteras, el linchamiento de autoridades y policías. ¿Ignorancia? Imposible, es simplemente falta de ética para enfocar quién es el que comete el delito.

LOS GOBIERNOS SUBNACIONALES

  • La mayoría de las autoridades reconocen que la inversión proporcionará los recursos para la lucha contra la falta de igualdad de oportunidades, que los nuevos recursos servirán para mejorar sostenidamente la calidad de vida de los pobladores; sin embargo, adoptan un comportamiento similar al de un “sufista”: si la “ola” social viene en contra de la inversión, entonces toman su tabla y se suben contra la inversión. Importa poco el rol de conductor que la sociedad le ha encargado; ya no conducen, sino que son arrastrados complacientemente.

LOS LÍDERES LOCALES

  • Buscan alcanzar el poder para sus propios fines, sin considerar la libertad y los derechos individuales. Pretenden fabricar el consentimiento a partir de la fuerza bruta.
  • Personajes casi pintorescos que buscan controlar la política a cualquier costo y que en muchos momentos “ponen de rodillas” al Gobierno Nacional sobre la base de la manipulación de la población.
  • Son contrarios a la inversión privada y disfrazan sus posturas ideológicas con conceptos verdes y sociales. Los más peligrosos son los ideológicos fanáticos que no tienen ningún escrúpulo, por ejemplo, en exponer a los seres humanos como “carne de cañón”. De hecho, con el último evento de Las Bambas todo indicaría que la víctima fue inducida al sacrificio. Estos personajes comentan en
    su vida íntima sus éxitos en el número de incidentes graves con los seres humanos acaecidos en la protesta. Siempre podrá observarse que los nombres de las víctimas mortales de los graves incidentes nunca corresponden a los líderes, sino al de humildes pobladores que en muchos casos no supieron qué hacían allí.
  • Locutores de los medios radiales que en busca de captar la opinión pública, no dudan en adoptar posturas radicales. En la mayor parte de los casos, venden su línea editorial al dinero corrupto de la Municipalidad, la Junta de Regantes, etc. A la vez que pretenden vender sus servicios también a las empresas.
  • Fabrican consentimiento a través de la fuerza, el miedo y la intimidación.
  • Usan el miedo, la intimidación, la propaganda, la psicología, el uso ilegal de los recursos del Estado y el manejo malévolo de las redes electrónicas nacionales e internacionales.
  • Adoptan la postura de “sabiondos ambientales”, una mezcla de título profesional, superstición, engaño, religión, magia, brujería, efectos sobrenaturales y manipulan a la población y la conducen
    como “ovejas al matadero” (el apu está molesto porque….).

LA POBLACIÓN DE LA ZONA DE INFLUENCIA

  • La población sufre del Síndrome de la Desesperanza Aprendida y de la Indefensión. Mantienen una actitud pasiva, quizás por su grado de depresión; sin embargo, nada justifica su falta de búsqueda de información adecuada. Sabe que es manipulada, pero le gusta o acepta de buena gana serlo.
  • Acepta posiciones como “no importa que robe pero hace obra”. Adopta una posición indiferente.
  • Entrega su libertad a cambio de fuerza y seguridad, se deja manipular en muchos casos conscientemente.
  • La población de la zona de influencia ha migrado de dicho lugar hacia las grandes urbes en busca de mejores condiciones de vida, dejando atrás a los mayores y a los que tienen menores capacidades para competir en la urbe. Cuando sucede el conflicto, los migrantes no piensan en los intereses de los que viven en la zona y que fueron dejados atrás, sino en los intereses pecuniarios. Así no están en contra de la carretera (el mineroducto no sirve para la población), sino que están solamente detrás de la plata en efectivo.

LA EMPRESA DE LA ZONA

  • Caen en la tentación de atender los requerimientos pecuniarios de líderes locales formales e informales, a fin de terminar con el conflicto. Con lo cual se expanden las consecuencias de los problemas.
  • Se enfrentan a entornos hostiles. No quieren aprender a lidiar con problemas políticos por temor a “contaminarse”. Pretenden ignorar que están moviéndose en un ambiente eminentemente político.
  • Las empresas no se atreven a desnudar el problema del conflicto. Los permisos oficiales de las autoridades no le sirven para iniciar operaciones. El Gobierno no tiene capacidad de generar consentimiento para lo que autorizó; sin embargo, pretenden que el Estado siga siendo el centro de la solución en una negación de la realidad.
  • No están dispuestos a marketear su imagen para que la población demande su presencia. Se escudan en procesos de Responsabilidad Social, sabiendo que los mismos son necesarios pero
    no suficientes.

¿Qué hacer frente a esta realidad rociada de faltas graves de ética y corrupción?

En primer lugar hay que reivindicar el dicho “si se conoce cuál es el problema, el 70% de este está resuelto”. Para ello, se requerirá de un líder fuerte con capacidad para generar activismo popular en contra de la corrupción y de la falta de ética, que son los que generan los conflictos socioambientales. Hay que sacar la capacidad de indignación que ha estado durmiendo en los ciudadanos y que los ha paralizado. Preparémonos para generar el movimiento social que permita despertar con un sacudón al Estado, las empresas y la comunidad.

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