Plan Selva: De alto impacto social y constructivo

Por: Laura Gonzales S.
Especialista en Arquitectura y Diseño


Loreto, Ucayali, Madre de Dios, San Martín y el Vraem son las ciudades beneficiadas con el Plan Selva, a través del cual se implementan colegios cual si fueran legos, con sistemas constructivos que permiten ser montados y desmontados en caso de problemas climáticos. La buena noticia es que este año se ejecutarán 39 colegios más, diseñados especialmente para esta zona.

Estamos tan ocupados en ver solo lo desacertado de las gestiones públicas que dejamos de darle importancia a temas que, verdaderamente, se los merecen y, ameritan ser comunicados en letras de alto puntaje y en espacios de amplia audiencia. Asuntos de gran alcance como el que, por fin y desde no hace mucho tiempo, niños de zonas vulnerables, en la Selva, tienen la posibilidad de estudiar en colegios con infraestructura de primera y no interrumpir sus clases so pretexto de inundaciones, por ejemplo. Para eso se pensó, en el 2015, año en que se puso en marcha el proyecto Plan Selva del MINEDU, que los módulos tengan pisos elevados (a 90 centímetros del terreno) que protegen de las fuertes precipitaciones y, techos altos e inclinados que dan sombra y son resistentes a las lluvias.

Estos módulos, compuestos por una estructura metálica y cerramientos en madera que facilitan su traslado a zonas remotas y de geografía difícil como es el caso de diversas comunidades de la selva, pueden ser armados según las necesidades de cada ámbito permitiendo reemplazar un colegio completo o mejorar solo una parte de él (aulas, baños, salas de uso múltiple, cocinas, mediateca, sala de profesores). Cual si fueran legos se montan y se desmontan.

El techo (incluyendo el del patio) es de planchas termoacústicas que ofrecen una protección adecuada ante las altas temperaturas y ruidos, y la ventilación e iluminación se hallan acorde con los requerimientos. En cuanto al mobiliario, ha sido diseñado por el mismo equipo de profesionales e incluye conectores, pararrayos, cocinas mejoradas, sistemas de captación pluvial (dependiendo el caso) y biodigestores. Estos últimos son contenedores impermeabilizados donde se fermentan los residuos sólidos disminuyendo el potencial contaminante.

Todo esto se desarrolla en virtud de la política pública aplicada a un territorio que siempre estuvo desatendido y que es bastante es complejo, excusa perfecta para que las diferentes gestiones hayan pateado durante tanto tiempo su atención. Un sistema que tiene el claro objetivo de reducir brechas, más allá de los funcionarios de turno, y que puede ser escalable. Un proyecto que no ha sido trabajado por una consultoría que acaba, casi siempre, cuando se entrega el diseño. La iniciativa, en marcha desde el 2015, está a cargo de  un equipo transversal del Ministerio de Educación y través del Programa Nacional de Infraestructura, y por tanto la implementación, seguimiento y monitorio se realiza desde el Ministerio.

La mejor noticia es que este año, 39 colegios se sumarán a los diez ya existentes que corresponden a la primera fase cuya intervención fue en Satipo, Maynas, Tambopata, Coronel Portillo y Rioja, beneficiando a 1,300 alumnos. Con la segunda intervención se atenderá a 69 locales escolares en zonas, aún más remotas, como Datem del Marañon y Purus (en frontera).

Claro que no solo de infraestructura, equipamiento y materiales vivirán los alumnos. Existe también un trabajo con las comunidades y las familias. Es un espacio de diálogo e integración entre Plan Selva y las comunidades focalizadas, a través de talleres participativos e intervenciones en las escuelas. Tiene por objetivo recoger los imaginarios, identidad cultural, intereses y potencialidades de cada comunidad educativa, comunicar la implementación de la nueva infraestructura e integrar a las comunidades en el proceso de construcción. Busca generar compromiso entre las comunidades e instituciones que aseguren la sostenibilidad y mantenimiento de las intervenciones. ¡Replicable!

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