A propósito del valor

Por: Baltazar Caravedo
Presidente de Sistema B Perú

Es posible distinguir distintas formas de valorar las relaciones humanas, dependiendo de la dimensión en la que nos movamos: ética, económica, política, social, ambiental. Cada una de las dimensiones tiene un fundamento lógico. No obstante, tendemos a valorar los vínculos a partir de una visión que se despliega predominantemente en la dimensión económica. El desafío que tenemos por delante es integrar todas las dimensiones de valor y modificar la idea de que sólo lo económico da sentido.

Dar sentido es otorgar valor. Cuando se modifica el sentido se altera el significado del valor. El Sentido se redefine continuamente. La humanidad ha transitado por diferentes formas de organización social; por el predomino de distintas dimensiones. Asimismo, ha experimentado la redefinición, transformación y quiebre de varias épocas en función a las modificaciones de su población, territorio, desarrollo tecnológico, organización política, dinámica social y cultural, etc.

En el curso de la Humanidad han aparecido distintos relatos y manifestaciones de valor que han sido privilegiados en cada época: la divinidad, la razón, el capital, la rentabilidad, la prosperidad, el desarrollo tecnológico, la igualdad, la democracia, la sostenibilidad. Cada época tiene una identidad; ésta es adquirida y modificada en su despliegue a lo largo del tiempo.

El valor no es meramente un juicio racional que tiene una correspondencia monetaria a propósito de un hecho o una cosa; es una idea-sentimiento; impregna las emociones y, en general, los juicios de una época. Toda acción humana se desarrolla en el marco de sistemas. Los sujetos que los componen tienen patrones de vínculo que se manifiestan como energías sociales que integran las dimensiones y articulan sus componentes.

Los intercambios pueden ser positivos o negativos, dependiendo si tienden a asegurar o no la continuidad/transformación/adaptabilidad del sistema. En la acción se expresan los valores. La historia humana es un proceso en el que se redefine el sentido del valor. Hemos pasado del valor de uso al valor de cambio, al precio, a la utilidad marginal, a la ética de los valores, al valor social, al valor ambiental, al valor sostenibilidad.

En esta época es necesario considerar un enfoque de valor sistema. Esta noción integraría todos los enfoques de valor conectados por una energía social. Para el sistema humano sería la capacidad de adaptación/transformación con relación a su entorno cambiante y asegurar su continuidad.

La empresa B, que hemos definido en otros artículos de esta revista, sería un eje del sistema que al desplegarse modifica la dinámica del mercado, perturbando y transformando el sentido de la sociedad y sus organizaciones.

 

 

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