La necesidad de un nuevo paradigma de valor

Baltazar Caravedo
– Presidente de Sistema B Perú

En los últimos años, emergiendo de la base filosófica de la responsabilidad social, han surgido iniciativas empresariales profundamente preocupadas por la transformación y la sostenibilidad, que pretenden asegurar la continuidad de la humanidad y la vida sobre la Tierra. Se trata de una nueva concepción de empresa cuyo propósito es resolver problemas sociales y ambientales; tales, por ejemplo, economía por el bien común, economía circular, capitalismo consciente, sociedades de beneficio e interés colectivo o empresas B.

En ésta última iniciativa se incorpora el propósito en sus estatutos; procura utilizar el mercado para crear bienes públicos; y ofrece un nuevo sentido al manejo empresarial. Se trata de propuestas de transformación. No son discursos inertes. Son formulaciones que recogen los principios y derechos que la humanidad ha admitido en las últimas décadas y que se ponen en movimiento en el interior de todas las organizaciones, marcando el paso del vínculo entre éstas y la sociedad.

Los problemas ambientales que hemos producido en los últimos tiempos se han desplegado a la par que revolucionarios conocimientos teóricos. Hoy podemos vislumbrar las formas prácticas que esos conocimientos nos pueden dar a través del descubrimiento de nuevos elementos o de microscópicas dimensiones productivas. Estamos a las puertas de una transformación radical de la humanidad. La innovación será cada vez más intensa.

El sentido de las empresas será distinto. Nuestro conocimiento se multiplicará a ritmos no imaginados. Necesitamos sistemas productivos con enorme capacidad adaptativa, con valores de colaboración más desarrollados. Necesitamos un nuevo enfoque y concepto de valor. Sólo así se podrá enfrentar el futuro que se avecina. La expansión de las empresas B y de las demás iniciativas, u otras que seguramente emergerán, será un elemento fundamental en el compromiso en el desarrollo integral, sostenible y sistémico.

Es posible distinguir distintas formas de valorar las relaciones humanas, dependiendo de la dimensión en la que nos movamos: ética, económica, política, social, ambiental. Cada una de las dimensiones tiene un fundamento lógico. No obstante, tendemos a valorar los vínculos a partir de una visión que se despliega predominantemente en la dimensión económica.

El desafío que tenemos por delante es integrar todas las dimensiones de valor y modificar la idea de que sólo lo económico da sentido.