El movimiento que puede transformar la manera de hacer empresa y la dinámica de la sociedad

Por: Baltazar Caravedo
Presidente de Sistema B Perú

Una empresa B es aquella que se constituye o se modifica para cumplir con el propósito de resolver un problema social y/o ambiental, haciendo utilidades. Lo que la impulsa o motiva es abordar un aspecto que la propia empresa considera problemático para el desarrollo y sostenibilidad de la sociedad en la que se despliega.

Por ejemplo, una empresa dedicada a la construcción puede tener el propósito de reducir la delincuencia y la inseguridad ciudadana que influyen negativamente en el clima de inversiones. Para lograr un impacto significativo contrata personas que han cumplido condena y que tienen muchas dificultades o, simplemente, rechazo para conseguir un trabajo. La imposibilidad de obtener un empleo que le permita ingresos regulares para los que incurrieron en actos delincuenciales es una oportunidad de reincidencia. En una alta proporción estas personas vuelven a delinquir por falta de oportunidad laboral. La empresa del ejemplo que doy pretende reducir la oportunidad de reincidencia y, por esta vía, disminuir la acción delincuencial. Si esa empresa se alía con otras empresas del mismo rubro u otras que les proveen con diversos bienes o servicios generando una práctica colaborativa, el impacto será mayor.

El compromiso de resolver un problema social y/o ambiental se concreta cuando la empresa incorpora en sus estatutos la identificación del problema y la forma en que lo abordará. Desde el punto de vista de la gestión la empresa debe identificar los indicadores con los cuales medirá el impacto que produce. En otras palabras, ya no basta con que la gerencia general asegure los estados económico-financieros sino que tome en cuenta en sus reportes al directorio el impacto social y ambiental que produce con relación al problema que ha identificado. Se produce una redefinición del sentido del éxito.

En una empresa B el problema que pretende resolver se logra como parte de su proceso productivo. Siguiendo el ejemplo de la empresa constructora, cuanto más edificios, viviendas, carreteras e infraestructura genere mayor será el impacto. En el caso de una empresa que declara sostener una práctica de RSE, por lo general, si bien ha tomado consciencia de una parte de los impactos negativos que su actividad genera, por lo general, recurre a formas filantrópicas para abordarlos y su propósito principal se mantiene en la pretensión de maximizar utilidades. No es lo mismo tener como propósito principal maximizar utilidades y en ese marco donar recursos, bienes o servicios para fines sociales o ambientales que tener como propósito principal resolver un problema social y/o ambiental y en esa dinámica hacer utilidades.

En el mundo hay alrededor de 1,900 empresas B, distribuidas en 50 países, creciendo a un ritmo rápido. En América Latina hay 262, con mayor presencia en Chile (86), Brasil (63), Argentina (47) y Colombia (35). Además, hay 160 empresas en proceso de certificación. En el Perú hay 6 empresas B cuya certificación se considera realizada. Estas son X Runner, Nature Services Perú, Libélula, RET,

Hoseg y Agroinversiones Valle y Pampa. Se trata, pues, de un movimiento mundial que en el curso de los próximos años puede modificar.